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Criptomonedas: ¿qué son y por qué son controversiales?

Daniela Gutiérrez
Por: Daniela Gutiérrez

Economista de la ABC

Para poder hablar de criptomonedas, lo primero es entender qué son y qué no son. Porque comúnmente estas son confundidas con otros términos tales como dinero digital, dinero electrónico y monedas virtuales, todas son medios de pago pero, entre ellas hay grandes diferencias.


Exploremos los conceptos de cada una de estas: se le llama dinero digital a cualquier medio de pago distinto a numerario físico, por lo tanto, es una categoría madre que encierra todos los demás conceptos.


Por otra parte, el dinero electrónico o emoney es un medio de pago que requiere una infraestructura contractual y responsabilidad entre las partes, por ejemplo PayPal, que se apoya en las tarjetas de crédito y sus contratos para sustentarse.


Las monedas virtuales, son monedas digitales no reguladas que sirven como medio de pago en internet, tiene denominación propia y no son canjeables por efectivo físico, sino que funcionan como canje por productos y servicios directamente, como las millas que se obtienen por fidelización de aerolíneas.


Las criptomonedas por otro lado son medios de pago descentralizado realizado sin intermediarios y basado en la encriptación de información (que hace posible el envío de un mensaje de manera segura y privada). Al ser descentralizado cada operación se registra de manera pública en una base criptográfica llamada blockchain (cadena de bloques) que permite verificar su validez, registra el historial de transacciones e impide el doble gasto o falsificación.


La primer criptomoneda y la de mayor conocimiento popular es el Bitcoin concebida en el 2009. Las bitcoins pueden transferirse a través de una red entre iguales usando un software libre y un código abierto. En la actualidad, gran cantidad de empresas y negocios aceptan bitcoins como medios de pago e inclusive se intercambian por monedas de curso legal en encuentros presenciales y cajeros automáticos especiales.


Existe gran controversia con las criptomonedas, porque para algunos no pueden considerarse como dinero. Esto debido a que para que algo sea considerado como tal, debe cumplir una serie de características y funciones. Entre las características que debe cumplir está ser estandarizado, ampliamente aceptado y reconocible, divisible, fácil de transportar y no ser fácilmente deteriorable.


Dentro de las funciones que debe cumplir están la de ser una unidad de cuenta y patrón de precios, medio de intercambio, medio de pago y reserva de valor. Y en particular las criptomonedas no cumplen con algunas de estas características y funciones, por ejemplo, no son ampliamente aceptadas; la aceptación de las mismas depende de cada país, ya que representan un vacío legal al no ser reguladas.


En los últimos días ha sido noticia que China ha declarado ilegal todas las transacciones con criptomonedas mientras que El Salvador se convirtió en el primer país del mundo en adoptar el Bitcoin como divisa de curso legal. Por tanto, su limitada aceptación para efectuar pagos restringe su uso como medio de intercambio. Asimismo, la función de ser depósito de valor también está en duda; el Bitcoin desde su creación ha presentado altas volatilidades en su precio, apreciándose cerca de un 15000 % respecto a 5 años atrás, pero teniendo caídas del 80% en el 2018 y del 50% en el 2021. Al ser tan volátil, es difícil considerarlo como un depósito de valor o unidad de cuenta fiable.


A parte de la controversia sobre sus funciones como dinero, las criptomonedas representan otros riesgos que han hecho más difícil su aceptación estandarizada, tales como el ambiental, ya que se necesita una enorme cantidad de energía para alimentar los servidores que las almacenan y procesan. Además, su aceptación se basa completamente en la confianza de los usuarios, al no existir ninguna institución que centralice su emisión y transferencia.


También existe el temor que su anonimato, a la hora de ser transadas, las convierta en herramientas útiles para el lavado de activos y el financiamiento al terrorismo, sin mencionar que su aceptación estandarizada podría presentar retos para los bancos centrales en gestión de la política monetaria y el control de la oferta de dinero en la economía.


Pero no todo sobre las criptomonedas es negativo, también presentan grandes ventajas, como que su uso podría reducir el costo de las transferencias internacionales y remesas, pues la rapidez con la que se realizan las transacciones y el costo de realizar las mismas es muchísimo menor que con los mecanismos tradicionales, sin importar la cantidad o el destino.


Otra de las ventajas es su transparencia, ya que todas las transacciones son públicas y visibles en tiempo real. La confidencialidad y protección de datos son otro punto positivo, ya que en las transacciones de criptomonedas no se transfieren datos personales al vendedor. La seguridad es muy alta, ya que el acceso solo se obtiene con la clave privada que posee el dueño del dinero, por lo que ningún tercero tiene acceso a las mismas. Son accesibles y de simple uso para cualquier persona en el mundo.


La posesión y uso de criptomonedas es cada vez más común en el mundo, al igual que las discusiones sobre sus ventajas, riesgos e implicaciones para el futuro. La popularidad que ha tomado el Bitcoin en los últimos años, tanto como medio de pago como inversión de alto retorno y riesgo, también ha incrementado la preocupación de gobiernos y bancos centrales por el tema y su posición al respecto. En Costa Rica el uso de este tipo de activos no está reconocido y quienes las utilizan deben asumir los riesgos. Las criptomonedas llegaron para quedarse, y seremos testigos de su evolución en los años siguientes.